El Día Que Me Regalaron Una Boina

Hace ya un tiempo, Un Tipo Con Boina advirtió en su Twitter de que en breve su blog cumplía un año, y pedía colaboraciones para un post especial. Yo dije que haría algo. Pero no sabía qué hacer. Poco a poco pasaba el tiempo y yo seguía sin saber qué podría regalarle al señor de la boina. Y los días siguieron pasando, hasta que, en una clase de Historia del Arte (de donde surgen todas las grandes ideas) empecé a hablar con un amigo, que se sienta a mi lado, sobre hacer un corto. Y en una rápida asociación de ideas surgió esto que les presento; “El Día Que Me Regalaron Una Boina”. Mi regalo al autor de RduTcB, de cuyo nombre real no quiero acordarme (¿Lo pillan? Jajaja. Equisdé.). Un corto escrito en una hora de Historia del Arte y rodada en una noche. La noche más exhaustiva de mi corta vida. Pero el resultado mereció la pena. Juzguen ustedes mismos:

http://www.megavideo.com/v/7OFXH3M462981c568622185c610ca3a979687e1a

Y ya si quieren hacerse fans en el Facebook, cliquen aquí. Si quieren escuchar la banda sonora original en Spotify; la única manera de conseguirlo es clicar aquí. Y si quieren recibir un DVD con este corto, otros cortos que he hecho, y unos jugosos extras, háganmelo saber por Twitter, Facebook, e-mail o paloma mensajera.

Eso es todo, amigos.

Bulimia cantada

Esperaba actualizar esto una vez a la semana, los viernes, más o menos, y hacerlo con cosas nuevas. Por eso me guardé este relato que escribí el año pasado para más adelante, cuando me quedara sin ideas. Bien, ya me he quedado sin ideas.

Así que copio y pego directamente del Google Docs el relato y, ya está, hasta la semana que viene. Venga, hasta luego.

BULIMIA CANTADA

Una persona normal ante semejante situación se habría hecho unas cuantas preguntas: ¿Es ético? ¿Es legal?¿Es tan fácil como parece?¿Realmente debo hacerlo?¿Cambiará el destino de la humanidad?¿La ONU emprenderá acciones legales contra mí?¿Me llevará Greenpeace a los tribunales?¿Me regañará mi madre?¿Dónde he dejado las llaves de casa?… y un largo etcétera.

Santiago Alemán, que, evidentemente, no era una persona normal, sólo le hizo una pregunta al doctor Fangoria, quien llevaba un tiempo esperando impaciente su respuesta, que, finalmente, salió de su boca:

-¿Cuánto cuesta?

La pregunta, por supuesto, era retórica. A Santiago la respuesta no le importaba lo más mínimo. Tenía dinero. le daba igual que costara 200€, que 1.000.000.000$ en efectivo, que la sangre de mil pingüinos vírgenes, podía permitírselo.

Cómo había conseguido él semejante fortuna era una cuestión que a Santiago no le gustaba que se tratara en los programas de actualidad. Cada vez que aquellos descarados presentadores de televisión empezaban a hacer pública una parte de su patrimonio (de hecho, nadie conocía el poder adquisitivo completo de Santiago, Gracias a Dios, según él) le daban ganas de cambiar de canal y ver uno de esos documentales sobre monos graciosos, pero, como sabía que, acto seguido, siempre hablaban de los nuevos novios de su ex-mujer, aguantaba estoicamente su parcial pérdida de privacidad, ya que aquellos jovencillos rubios oxigenados y guapetes le provocaban momentos de tremenda hilaridad. Se notaba que su antigua consorte había perdido el norte. Y eso le hacía sentirse mejor. Pensar que, mientras ella se estaba acostando con alumnos de tenis casi prepúberes del club náutico, él había financiado casi legalmente el desarrollo de una máquina para clonar gente le hacía sentirse joven , incluso más joven de lo que parecía su ex tras innumerables operaciones estéticas.

Pensando en este tema, a Santiago se le fue el santo al cielo, de tal manera que no escuchó el precio de los experimentos del doctor Fangoria. Tampoco le preocupó haberse perdido esa información; costara lo que costara, su cuenta bancaria no iba a notarlo.

-Creo que podré permitírmelo, doctor- dijo, sin preocuparse por la posibilidad de no poder permitírselo. Pero podía permitírselo-. ¡Estoy dispuesto a ser clonado, doctor Alaska!

-Fangoria.

-Eso he dicho.

-Por supuesto, señor- Obviamente, llevarle la contraria no estaba en el TOP 10 DE COSAS QUE HACER EN PRESENCIA DE SANTIAGO ALEMÁN. Tampoco entraba en el TOP  50-. Pero creo que, por seguridad, deberíamos probar con otro sujeto, para comprobar que no hay peligro.

-¡Fantástico, como una especie de camboya humana!

-COBAYA humana.

-Eso he dicho.

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Yo, mí, me, conmigo (I)

¡¡Heyheyhey, amiguetes!!

Supongo que depsués de tres posts (uno de bienvenida, vale, pero también creo que me lo curré…) ya podemos considerarnos amiguetes. En fin; el tema es que en el tiempo en el que no he hecho ningún caso a este pobre blog; año y medio, más o menos, he hecho algunas cosas que me gustaría compartir aquí, sobre todo desde el verano pasado. Sí, son todo creaciones mías (pocas, no soy precisamente prolífico) y una pequeña crónica del Festival de Cine de San Sebastián, en el que estuve un día. Para ser más correctos, una tarde. Pero qué tarde.

Antes de empezar, aclarar que sí, éste va a ser un post ombliguista, así que si queréis seguir leyendo clicad en “Seguir Leyendo”, justo después de esta foto mía, que se note de quién es el blog, copón. (Bueno, también es para rellenar un poco y que el post no parezca muy corto. Que lo es.)

Con la sombra parece que tengo patillas. Sólo por eso la foto mola.

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El Gordo Alemán Loco Y Las Bibliotecas Públicas

Supongo que no soy el único que cada vez que sale a la calle se fija en la gente alrededor. Es algo que no puedo evitar, y reconozco que más de una vez no he sido muy discreto al hacerlo, así que pido perdón a todo el mundo que alguna vez se haya sentido observado por mí. No, es mentira. no me arrepiento de haber mirado a nadie de los que he mirado con excesiva atención. De hecho, me alegro de haberlo hecho; creo que esa observación me ha ayudado a conocer mejor al género humano, a descubrir gente, cuerpos, caras, formas de andar (sobre todo formas de andar) que esconden una historia detrás. De hecho, creo que todo el mundo debería mirar a la gente alrededor. Es una forma de enriquecimiento personal y de interacción con la realidad. No, esto también es mentira, lo hago porque me gusta, y me río.

Pero no siempre esta observación me ha traído diversión y alborozo. Hubo una vez; la semana pasada, en la que tuve que ir a la biblioteca. Descubrí en mi habitación un libro que debía haber devuelto dos semanas antes. No hagan como si no les hubiera pasado nunca, por favor. En fin, el caso es que me decidí a ir a la biblioteca; aunque no lo hice en el momento exacto de encontrar el libro. Lo hice una semana después.

Sí, fui a la biblioteca con un libro tres semanas tarde, después de una toda una semana en la que podía haberlo hecho. ¿Razón? Cobardía. Soy un cobarde. Siempre que llevo algo tarde a la biblioteca (que en el último año han sido prácticamente todos los préstamos) me da cosica. Veo en mi mente al bibliotecario que se parece a Joseba Caballero de Qué Vida Más Triste mirarme a los ojos mientras dice “Vaya, lo traes tarde”, y ya me da vergüenza… Así que lo que hago es llevarlo exageradamente tarde y, después de decir las palabras “Para” y “Devolver”, me giro y salgo de la biblioteca a paso ligero. Nunca me quedo un segundo. Huyo. Ni siquiera sé si el bibliotecario que se parece a Joseba Caballero de Qué Vida Más Triste hace algo después. Algún día tendré que quedarme un poco más, a ver qué pasa. pero no creo que lo haga. Me da miedo. ¿He dicho ya que soy un cobarde? Pues eso.

El caso es que saliendo de la biblioteca, y de camino a mi casa, hay una calle en la que hay una de las contradicciones que más me gustan en mi ciudad. En la misma calle, y a un portal de distancia están la “Parroquia de la Paz” y el “Centro de Reconocimiento. Permiso de Conducir y Armas”. Armas. Armas por la paz. Mola. Si no se lo creen; Google Street View lo confirma, justo aquí.

Bueno, pues pasaba por esa calle, ¿vale? Y de pronto, justo delante mía sale del Centro de Reconocimiento un tío de unos 24 años (podía tener 25, pero ese último yo no lo vi) y empieza a andar delante mía. Me fijo en él. La brusquedad con la que ha salido y su forma de andar y vestimenta llaman mi atención. Y ojalá no lo hubieran hecho. Nunca. No he pasado más miedo en mi vida.

Este simpático jovenzuelo que, no lo olvidemos, acababa de salir de un sitio en el que se dan permisos para utilizar armas andaba a trompicones, de forma agresiva; con cara de mala hostia, tenía un corte de pelo a lo Travis Bickle en Taxi Driver (¿mohawk se llama? ¿mohawk?) y, lo más importante; una cazadora marrón con una banderita en las dos mangas. La bandera del país más buenrollista del mundo a lo largo de la historia; Alemania. Qué alegría, Dios mío.

De pronto, este joven; al que llamaremos Otto Von Travisch, se para en mitad de la calle, y yo, sin tiempo a reaccionar, sigo andando; por lo que, inevitablemente, adelanto al muchacho. La cagué. Seguí andando; de vez en cuando me giraba, haciendo que miraba a otro lado (no sé si fue muy creíble, seguramente me hubiera pillado). Seguía detrás. Hasta que pasé cerca de un aparcamiento, y él se fue hacia mi derecha. Bien, estaba dentro de mi campo de vista, podía respirar tranquilo.

Pero no. Pasó por detrás de un coche y desapareció. Literalmente. Ya no estaba. Lo juro. Ahí fue cuando realmente me acojoné. El coche tras el que se había escondido ni arrancaba, ni se movía, ni parecía que hubiera nadie dentro. Von Travisch acechaba. Me fui alejando sin perder de vista el vehículo ni un instante. Es decir, fui andando hacia atrás hasta llegar a casa. Como un cangrejo cobarde. Como Sebastian.

Bajo el maaar/ Bajo el maaar/ No van las pistolas/ No hay bibliotecas/ Bajo el maaar.

Bajo el maaar/ Bajo el maaar/ No van las pistolas/ No hay bibliotecas/ Bajo el maaar.

De todo esto podemos sacar una conclusión. O mejor dicho, una moraleja:

“Si no devuelves los libros de la biblioteca a tiempo, el bibliotecario que se parece a Joseba Caballero de Qué Vida Más Triste mandará a un gordo alemán loco a matarte. Así que evita callejones oscuros.”

CSI: Mierda

La puntualidad no es un tema que se estile mucho últimamente, al menos en mi ámbito más cercano. No sé muy bien por qué pasa esto; tal vez habría que investigarlo de alguna forma; buscar una razón coherente para este suceso, tal vez. Pero no. No estoy para investigaciones. Prefiero escribir sobre banalidades en mi blog. Bueno, el tema es que se queda a una hora y se aparece a una. Y todavía no sé si es porque soy el único educado o porque soy el único gilipollas que llega a la hora en que se queda; pero suelo llegar el primero y esperar a los demás. Hay honrosas excepciones, en las que dos o tres estamos esperando al resto. Pero ese día estaba yo solo. Esperando.

Una de las cosas que más miedo me da cuando estoy esperando es que se retrasen más de lo normal. Empiezo a pensar que han quedado en otro sitio, o a otra hora (no me ha pasado pocas veces), o que directamente no han quedado. Digo que me da miedo porque soy un vago y me da pereza volverme a casa a los cinco minutos de haber llegado. Y eso que vivo a cinco minutos de donde quedamos… En fin, en estos pensamientos estaba cuando de pronto pasó la loca de los perros. No sé por qué he usado la expresión “de pronto”. Como si me hubiera sorprendido verla.

Permítanme explayarme; La Loca De Los Perros. Así, en mayúsculas. Esta mujer siempre, SIEMPRE digo, pasa a la misma hora por el mismo sitio. Todos los días. Da la casualidad de que es el mismo sitio en el que quedamos, y eso nos proporciona divertidos encuentros con ella; que normalmente se reducen a ella preguntándole a su perro qué camino deben tomar; izquierda o derecha. Porque sí, tiene perro. O debería decir perros. Cada día lleva un perro distinto. Es como si tuviera un armario lleno de perros colgando del cuello, y fuera cogiendo cada día al que más conjuntara con su ropa. Ésta ha sido una sutil broma; lo de conjuntar con la ropa, digo. Siempre lleva la misma ropa, mismo color, mismo hedor a viejo, supongo. A viejo y a no lavado.

Pero dejemos de hablar de La Loca de Los Perros y hablemos del perro (uno de ellos) de La Loca de Los Perros. No sé cómo explicar esto sin que suene grosero, así que sonará grosero; el perro cagó en la acera. En defensa de La Loca de Los Perros; de la que he dicho que no volvería a hablar (sois lectores de este blog, ya sabéis que no soy un hombre muy de palabra. De hecho sabéis que ni siquiera soy un hombre…), he de decir que suele recoger las deposiciones de su cánido. Suele. Ese día estaba ocupada pensando en, yo qué sé, la filosofía de los viajes en el tiempo. En ese caso; me alegro de que no dejara sus divagaciones por recoger una mierda del suelo. Necesitamos viajar en el tiempo. Por el bien de la humanidad. Pero de esto ya hablaré en otra ocasión…

El caso es que el perro dejó ahí lo comido, ¿vale? Y después se fue. Hasta aquí todo normal. Pasa un tiempo y se atisba al horizonte un señor vestido de traje hablando por el teléfono móvil. recuerda ligeramente a Barney Stinson. Pero no nos paremos en este dato. No entendía el idioma en que hablaba. El caso es que, al pasar por delante de los restos del perro, se paró en seco. Se quedó mirando, se agachó y olió lo que hacía cinco minuto estaba en el interior del perro. Llegó a una rápida conclusión, al parecer, interesante, y cogió algo de su bolsillo. una bolsita de plástico. De éstas que usa Dexter (creían que no iba a haber referencias seriéfilas, ¿eh, perros?). Acto seguido se puso un guante lo cogió, y con sumo cuidado, lo introdujo en su bolsita. Se levantó, dijo algo en un idioma balcánico o por ahí, y se dispuso a irse. Cuando me miró. Yo también le miré. Me guiñó un ojo. Y se fue. Como vino se fue.

Me imagino a ese señor entrando en una furgoneta de lavado de perros, dentro de la que hay otros dos señores trabajando con unos monitores. Me lo imagino sacando el ñordo de  la bolsita y empezando a analizarla. Cual Grissom fecal. Ay, no, que ahora Grissom no está, ¿no? Ahora está el negro de Apocalypse Now, ¿no? Bueno, da igual nunca he visto CSI. Me los imagino identificando al dueño del descubrimiento, y; haciendo una rápida asociación de ideas, llegando a La Loca de Los Perros, a punto de descubrir la fórmula que haga posible viajar en el tiempo. Toda esa información sacada del zurullo, por supuesto. Me los imagino echando a correr, deteniendo a La Loca de Los Perros y dándole con el Flash de Men In Black. Porque al Gobierno no le interesa que se viaje en el tiempo. Eso lo sé yo, lo sabes tú y lo sabe el Rey. De toda la vida, vamos.

Así que ya sabéis, si algún día veis alguna mierda en el suelo imaginad todo lo que sería capaz de hacer ese señor con ella. Si Osama Bin Laden tuviera perro, ya lo habría encontrado él solito. Si Vincent hubiera cagado en el aeropuerto, habría encontrado la isla de LOST.

Itur.

P.D. Me veo en la obligación de aclarar que ese día me había confundido de hora. No quedamos a las 6, sino a las 6 y media. Como ya he dicho, no fue la primera vez. Ni será la última.

Holabuenas qué tal. One more time.

Después de prometer, prometer, prometer, seguir prometiendo y, por último, volver a prometer; esta vez con total seguridad y dando un puñetazo en la mesa, vuelvo a escribir para el blog. Quiero decir, vuelve el blog. Vuelvo yo. Aunque nunca me haya ido. Los que han querido (pocos, no voy a mentir…), me han seguido por Facebook (http://www.facebook.com/iturbinho) o Twitter (http://twitter.com/iturbinho), y los que no, pues tampoco me caían tan bien, la verdad.

Escribo una vez más para dar la bienvenida a este blog, en el que siempre se da la bienvenida, pero nadie se despide. Este blog. Con menos de diez entradas no se puede decir que fuera un blog prolífico. Pero esta vez intentaré que así sea. Intentaré que este blog sea EL BLOG. Spoiler; no lo será. Peor la intención está ahí.

¿Qué haré a partir de ahora con el blog? Pues un poco lo tópico; lo que empecé haciendo, mi único tema de conversación; como la gente que conozco puede atestiguar. Y para los que no me conozcan; me gustaría especificar. hablaré de cómics, películas, libros, series de TV, algo de actualidad y música (lo poco que sé, si quieren un criterio más o menos fiable en cuanto a este tema; el blog de Izkue, http://pimientoarena.blogspot.com. De nada.). Hablaré de lo que me gusta, y de lo que no. Sobre todo de lo que no, creo. En fin, no quiero entreteneros más, porque este post en el fondo no dice nada y tendréis otras cosas más importantes que hacer.

Monográfico Musical (2) Niños cantores

Todos sabemos que no hay nada pero que unos progenitores que no saben admitir que sus hijos no tienen talento. Sí, es triste tener un hijo para que te quite de trabajar, que se haga futbolista, cantante o actor juvenil guapete, pero no siempre es así. Algunos padres meten a sus hijos en escuelas de baile, de canto o de fútbol, y no consiguen nada. ¡¡Amigos, yo tengo la solución!! ¡¡Aunque su hija no tenga talento para cantar, escríbanle una letra idiota, póngales dos bolas rosas en la cabeza, dele un micrófono y oblíguele a bailar una coreografía antinatural!! ¿Cómo que eso no funciona? ¿Cómo que no cuela? Sólo teneis que conseguir que Juan Y Medio os encuentre y os introduzca en el mundo del famoseo, el dinero a cascoporro y la música taladra-cerebros.

Os cuento, María Figueroa era una muchachilla nacida en el año 2000 y que desde su más tierna infancia destacó por su bella voz y su capacidad innata para el baile. Sus padres, orgullosos de ella y viendo en su talento una gallina de los huevos de oro, decidieron llevarla al programa Menuda Noche, presentado por Juan y Medio, y este también quedó prendado por sus maravillosas interpretaciones. Empezó en el programa cantaba canciones españolas famosas, como me gustas mucho y esas basuras que podemos encontrar en las verbenas de los pueblos. Pero con el tiempo, la chiquilla (¿De verdad quieren hacernos creer que ella escribe las letras?) sacó un disco con sus propias canciones, y ahí su carrera alcanzó el cénit, sobre todo con una cancionzaca que pasará a la historia, ¿No les pica la curiosidad? ¡¡Vean!!

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El cine que todos los niños aman: Superdog (I): El Origen de Superdog

Los animales son seres con los que hemos aprendido a convivir con el paso del tiempo, incluso hemos empezado a tenerlos en casa como ayudantes o, en su defecto, psicólogos. los animales en general son buenos amigos, por lo tanto nadie se puede explicar porque a la gente le hace tanta gracia degradarlos hasta el punto de poder hablar o de ser superagentes secretos; por ello, y como reivindicacion, hoy vamos a atrevernos (en serio, es heróico) a analizar una de las peliculas que más explota este fenómeno: ¡¡SUPERDOG!! (o Underdog, que significa todo lo contrario, porque “under” es “abajo”, ¿no?).
Vamos allá, con una pequeña autopresentación que nos regala nuestro vecino y amigo, ¡¡perro policia sin nombre conocido!!. Les dejo con él, pero, para su seguridad, por un corto periodo de tiempo:

Por el amor de Dios…
“¡¡Un perro policía ha olido algo sospechoso, ¿qué hacemos, nos quedamos y esperamos a ver qué es lo que ha olido o echamos a correr pegandonos entre nosotros y tirandonos al suelo sin razón aparente?” “¿Ves esas cámaras?, hay que hacerlas reir, ¡¡corre, y llama al SWAT, son necesarios, un perro ha olido algo!!”
Un momento, poned exactamente el segundo 55, ¿porqué el señor del bigote sigue hablando cuando se echa para atrás con la boca casi cerrada? ¡¡Además de camello, ventrilocuo!! Desde luego… dónde vamos a llegar… Si ya decia yo que una persona que habla con la tripa no es de fiar, ¿quién es ahora el paranoico?, ¿eh, eh..?
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MONOGRÁFICO MUSICAL (I) CARÁTULAS; EJEMPLOS A SEGUIR

Queridos amigos, ¿cada vez que veis a alguien cruzar un paso de cebra en fila, en vez de decir “¡Mira!, como los Beatles!” decís “¡Mira! como en Abbey Road!”?, ¿Si veis a un niño en una piscina pensais en “Nevermind en vez de “el dibujo ese de Bart Simpson en el agua? En ese caso, ¡¡Enhorabuena, tú sí que sabes de carátulas de discos! Por ello, os aconsejo que no mireis las que vienen a continuación, correis el riesgo de volveros locos, o, mucho peor, de compraros el DVD de The Spirit ¡¡tres veces!! Todavía no sé qué es peor… Yo, personalmente, prefiero volverme loco. Mad.

¡¡Pero sigamos con el tema!! Pese a que en el mundo de la música hay portadas maravillosas (como las ya mencionadas o la de Iros todos a tomar por culo de Extremoduro, por poner un ejemplo), también hay aberraciones como las que os voy a enseñar hoy y durante las tres semanas que vienen: Bienvenidos al que será el post que marcará un antes y un después en la nitidez de vuestra vista:

Empezemos por un hombre que se metió en la música para vivir la vida a tope y ser feliz para siempre, pero no siempre se logra lo que se quiere, y hay cosas que se pierden:

(Ayudadme comprando este disco, el dinero cubre los agujeros que dejan los amigos)

Una persona capaz de combinar tan mal botas blancas con pantalones negros  también será capaz de titular su disco “Todos mis amigos están muertos”, sin duda, no sé de qué os extrañais. Atención al minimalismo del diseño de la caratula; fondo azul celeste (un color MUY apropiado para escribir sobre él que no te queda nadie con vida con el que hablar) y una foto pequeñisima del tal Freddie Gage en un cementerio, apropiadamente vestido para la ocasión, todo de blanco. Más tarde, Freddie Gage sacó otro disco llamado “Mummy, the chicken is dead” (Mama, se ha muerto el poyo), y la caratula fue un fondo verde esperanza con una foto enana de un huevo frito ¡Hurra!

 

 

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The Spirit: ¿Porqué es tan jodidamente mala? (III)

Ya estamos en la tercera parte, en la que sólo analizaré otra razón para odiar The Spirit con toda mi alma, ya que no me ha dado tiempo para más. Disculpen las molestias.

4-ARGUMENTO INTE… ININTE…ILEG… QUE NO SE PUEDE ENTENDER.

Vas a hacer la adaptación de un cómic buenísimo, que tiene millones de fans y un montón de buen material para una película (y cinco), tienes muchísimos argumentos donde elegir, y ¿Qué haces? te inventas uno con una base supuestamente “bíblica” e “histórica”. ¡Claro que sí, Frank Miller, que no te gane nadie a caradura!! mecagoenlaleche…

En fin, os voy a contar lo poco que entendí del plot (no, no es una onomatopeya de caída de mierda, aunque la pelicula sí lo sea, significa argumento. ):

Sand Saref, el personaje de Eva Mendes, roba unas joyas (o roba algo que va en una caja, no recuerdo qué habia dentro) y mata a un policía delante de Octopus (Samuel L. Jackson, del que ya he hablado antes), se pelean y Sand Saref huye con el botín. Octopus gana a Spirit, se va, salen unas cuantas chicas de buen ver, y casi al final se retoma el argumento del principio, y al final se descubre que lo que tiene Sand Saref y lo que tiene Octopus (que es la sangre de algún personaje biblico metido con calzador) al juntarse hacen algo que ayuda al que lo tiene a dominar el mundo, la policia pilla a octopus, spirit besa a Sand Saref y ella se larga.

¿Habeis entendido algo o os habeis quedado a dos velas? Suponiendo que la respuesta sea la segunda opción, debo decir que yo al verla me quedé  igual, porque es oficialmente, una pelicula que no va absolutamente de nada. Ya veis, ni siquiera recuerdo nada interesante de ella…

-Oye, Miller, ¿qué es exactamente lo que estoy haciendo?<br />                            -Tranquilo, tú sólo di chorradas y pon caras, luego te pondremos un fondo guay y tal vez te doblemos para que la peli tenga sentido.<br /> -¡Joder!, ¿Tanto cuesta escribir un maldito guión?

-"Oye, Miller, ¿qué es exactamente lo que estoy haciendo?" -"Tranquilo, tú sólo di chorradas y pon caras, luego te pondremos un fondo guay y tal vez te doblemos para que la peli tenga sentido." -"¡Joder!, ¿Tanto cuesta escribir un maldito guión?"

Hasta la proxima, que creo que ya será la ultima, el jueves que viene.

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